Los rollitos de primavera más apetecibles para esta temporada

  • Los rollitos de primavera son un plato con más de mil años de tradición, muy popular en España y que en Madrid puedes degustar en dos sitios muy auténticos: Zuji, asian treet food, y en Shangrila dimsun bar, a 4 minutos de distancia andando el uno del otro.
  •  La carta de Zuji es creativa, refinada y llena de sabor, una cocina moderna que se basa en los sabores típicos asiáticos, sobre todo de Shanghái, fusionados con productos mediterráneos y basada en el street food, pero para degustar sin prisas.
  • La de Shangrila dimsum bar hace un repaso por la cocina tradicional china “como la de las abuelas”, poniendo el foco en estas pequeñas empanadillas al vapor, junto con salteados tradicionales, tallarines caseros y platos picantes, todo a un precio llamativamente asequible.

Ya estamos en primavera, una de las mejores épocas para degustar esa delicia de la cocina china tan difundida en España, como es el rollito de primavera. Es un plato popular que tuvo su origen hace diez siglos, durante la dinastía Tang, para celebrar la llegada de esta estación. ¿Y por qué? En el rollito aparecen finamente picadas todas las verduras de temporada, una celebración después de la escasez del invierno. Cebolla, zanahoria, col china (este ingrediente es fundamental), setas (generalmente orejas de Judas), brotes de soja…. También se suele incluir caldo de pollo y carne de cerdo. A todo ello se le da un toque salado con unas gotas de salsa de soja. Se enrolla en la pasta fresca y se fríe en aceite hirviendo en un wok, durante unos minutos, hasta que la pasta se empieza a dorar por su exterior.

El restaurante Zuji, Asian Street Food (Cuesta de Santo Domingo, 24) ofrece esta delicatessen en dos curiosas versiones: el rollito de la casa relleno de boniato asado, picada de ternera, cebolla dulce, zanahoria y albahaca thai, y el rollito de bambú con langostinos y salsa de camarón seco.

En Shangrila Dimsum Bar (Leganitos, 26) y fiel a su filosofía de servir la comida más auténtica, la receta es la típica, como se comería en una casa china. El rollito de primavera más tradicional.

Conocer un poco mejor la cocina de los dos

La gastronomía de Shanghai es muy conocida por su refinamiento, riqueza y exquisitas técnicas de cocción y Zuji presenta su homenaje a esta cocina en una carta muy variada, que recoge la diversidad y la fusión de la cocina asiática, junto con platos modernos, creativos y llenos de sabor.

Un buen reflejo del concepto gastronómico se reconoce en los baos, como el de carne adobada a fuego lento o uno de langostino crujiente; las costillas, entre las que destacan las cocinadas al estilo coreano o las de estilo Sichuan con bambú encurtido, y el chili crab Sichuan-Madrid.

También destacan el Udon salteado con salchicha ahumada a base de noodles de arroz con gambas marinado con salsa teriyaki y mostazas; el Gastrokubak de rabo de toro estofado; la ensalada de salmón ahumado y pepitas de aguacate con zanahoria encurtida, pimienta de Sichuan, espinaca y cebolla dulce o el chili crab. Sin olvidar la parte dulce, ya que la cocina de Shanghái se caracteriza por ser muy golosa: en ese apartado, se puede elegir entre mochi de Cheesecake con helado wasabi, tarta de queso con té Matcha o la espectacular tarta de chocolate con wasabi, pura fusión entre oriente y occidente.

Shangrila, por su parte es, además, un dimsum bar. Es decir, un comedor especializado en estas pequeñas empanadillas al vapor, rellenas de verduras, gambas o carne de cerdo y ternera, tan tradicionales de la cocina china. Están elaboradas a mano y de forma casera por el cocinero del propio restaurante. Igual de caseros son sus salteados y tallarines y platos picantes que encajan a la perfección con los paladares madrileños. Por ejemplo, los tallarines chinos con salsa de la casa es una de las recetas que hace la abuela de uno de los propietarios, al igual que la sopa de tallarines caseros o el dimsum triangular de fécula de patata relleno de carne.

Aparte de los dimsum (que también sirven en formato sopa), la carta ofrece una gran variedad de salteados: de pollo, ternera, gambas, todos con verduras del país, como loto, espárragos, col y berenjena chinas…; sopas y tallarines en multitud de variantes, Además de unas exquisitas costillas de cerdo y pato asado. En el apartado picante, destacan las sartenes de pollo, ternera, gambas o calamares con verduras.

Shangrila se ubica en el mismo espacio que el primer restaurante chino que abrió en Madrid en 1963 y de idéntico nombre, aunque ha pasado por otras vidas, y que sus actuales propietarios han querido recuperar. (Se reabre de la mano de los refundadores actuales de El Buda Feliz). Ahora ofrece una cocina genuinamente china, con recetas caseras traídas directamente de ese país, a las que se les da un toque personal.

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