A escasos pasos de la emblemática Plaza de Colón, se alza majestuosamente este maravilloso espacio, que alberga tras sus elegantes paredes, un bonito trasfondo repleto de historia. Un homenaje a la mujer. Una reivindicación en forma de restaurante. El ambicioso proyecto de los incombustibles empresarios Agustín Morcillo y Pedro Balandín, que tras probar suerte en el mismo local con el restaurante La Nicoletta, buscaron ir más allá y en el año 2018 decidieron arrancar Sinsombrero.

Un nuevo reto. Un novedoso proyecto. Un original concepto gastronómico con guiños a un momento histórico que marcó una época. Su nombre, Sinsombrero, un guiño a las sinsombrero, esas valientes mujeres pertenecientes a la Generación del 27. Artistas, pensadoras, rebeldes. Un grupo de mujeres que en esa época se quitaron el sombrero como acto de rebeldía para demostrar como sus ideas e inquietudes permanecían tapadas. Un gesto rompedor. Un icono de una época que han querido recuperar para darle sentido y esencia al local.

Un espacio elegante y sofisticado que hace gala de un maravilloso interiorismo diseñado por el estudio Cousi. Un escenario que bien podría ser una localización de la famosa serie Velvet. Acogedor, sorprendente y sobrio. Terciopelos, madera y sombreros, se combinan armoniosamente perfilando un entorno mágico que nos hace retroceder en el tiempo, mientras disfrutamos de una acertada propuesta gastronómica. Un amplio local que nos deleita tanto a la hora de comer como a la hora de cenar adaptándose siempre a nuestras necesidades. Comidas con amigos, citas románticas, ocasiones especiales, celebraciones familiares…

Sinsombrero se adapta perfectamente al momento, propiciando el disfrute. En sala, un equipo sumamente profesional y atento, se encarga de hacernos partícipes de la sensacional selección de platos que componen su acertada carta.

Un seductor clasicismo que nos invita a adentrarnos en su atractiva carta, que perfiló en sus inicios el renombrado chef Javier Goya del restaurante El Triciclo. Un profesional en toda regla que supo plasmar en sus platos una cocina sin estridencias, en la que el producto es siempre el gran protagonista.

Una sólida propuesta en la que destacan recetas con sabor a tradición, elaboradas con las mejores materias primas y grandes dosis de amor. Croquetas, ensaladilla, arroces, carnes y pescados. Una carta que nunca defrauda. Opciones para todos los gustos. Un concepto honesto y de calidad que se complementa con una cuidada bodega y unos deliciosos postres, todos ellos caseros. Tarta de queso, de chocolate o de zanahoria y su formidable torrija quemada con azúcar. El paraíso de los paladares más golosos que resulta siempre el broche final perfecto para terminar.

¿Nos quitamos el sombrero y empezamos a disfrutar?

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