Guanajuato, México: historia viva a través de sus 6 pueblos mágicos

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  • Descubre por qué recorrer los seis Pueblos Mágicos de Guanajuato es encontrarse con la faz más auténtica de México.
  • Con haciendas y templos de magnífica arquitectura; centros artesanales que llenan los ojos y el alma, hasta un espectacular pueblo fantasma, Guanajuato es el destino que guarda los secretos del México más auténtico en sus seis Pueblos Mágicos.
  • El corazón de la mexicanidad empieza en Guanajuato: desde el pueblo de Dolores Hidalgo, la cuna del México independiente, hasta la gastronomía ceremonial chichimeca del pueblo de Comonfort, todo el estado es un paseo indispensable para entender la historia y la cultura mexicana.
  • En Yuriria sorprenden su laguna artificial (primer obra hidráulica en Latinoamérica) y su convento-fortaleza construido por los monjes agustinos. Por su parte, los pueblos de Jalpa, Salvatierra y Mineral de Pozos entrañan el pasado colonial que fraguó, junto a las culturas indígenas, una nueva cultura.

Sumergirse en la evolución de la cultura de un país siempre es fascinante, pero tenerlo en todo en un mismo lugar es un privilegio que solo existe en el estado de Guanajuato, en pleno centro de México.

Con 6 Pueblos Mágicos, su riqueza cultural nos seduce para encontrar los rincones que fueron testigos de cómo se forjó una nación: desde la llegada de los misioneros católicos, fundadores de una fe que construyó magníficos conventos e importantes obras públicas como en Yuriria, hasta los secretos subterráneos que aún guardan los pueblos mineros como Mineral de Pozos, donde los yacimientos de oro, plomo y plata atrajeron a más de medio millón de mineros, un hervidero de familias y esperanzas que se vieron coartadas cuando un río inundó los túneles de las minas, a principios del siglo pasado.

Jalpa de Cánovas

La ruta para visitar estos Pueblos Mágicos bien puede comenzar por el pueblo Jalpa de Cánovas, en la frontera oeste, que colinda con el estado de Jalisco. Este lugar solía ser una hacienda de 32 mil hectáreas que doña Guadalupe Cánovas había heredado de su padre en el siglo XIX. Las tierras fueron redistribuidas durante la Revolución (1910) pero aún se puede visitar el casco de hacienda y ver cómo vivía la familia Cánovas en la Casa Grande (ahora convertida en museo), con un estupendo templo privado, el Santuario de Guadalupe, que hoy sirve como centro espiritual para la comunidad local. A unos cuantos kilómetros, se pueden visitar un par de haciendas más, la de Atotonilquillo, que da cuenta de su pasado ganadero, así como la de Cañada de Negros, cuyo pasado es testigo del trabajo de la vid y la producción de vino y que hoy es un refugio ideal para viajeros en busca de un entorno sanador y relajante.

Dolores Hidalgo

Más tarde hay que dirigirse al centro norte del estado para visitar Dolores Hidalgo, la cuna del México moderno, donde el cura Miguel Hidalgo llamó a la Independencia de la Corona Española. Además de los sitios históricos, no hay que dejar pasar los tours de cata y maridaje de los viñedos y cantinas locales, ubicadas en sus hermosas calles adoquinadas. Depende de nuestro itinerario, Dolores Hidalgo es sin duda la mejor opción para pasar las fiestas patrias (15 y 16 de septiembre) y ver recreaciones de los hechos históricos a todo color. Aquí también se puede aprovechar para comprar la colorida cerámica mayólica, probar los exóticos sabores de helados regionales como el de tuna o garambullo y visitar el lugar de nacimiento de José Alfredo Jiménez, el gran cantautor de música ranchera.

Mineral de Pozos

Muy cerca de ahí, al oriente, se encuentra Mineral de Pozos, un antiguo pueblo minero donde algunas edificaciones abandonadas —por las que se le ha llamado “pueblo fantasma”—- dan cuenta de un pasado en el que las minas de oro, plata y plomo trajeron mineros de todos los rincones del mundo, que llegaban por cientos como cardúmenes de peces fulgurantes. No hay que perderse la Parroquia de San Pedro Apóstol, con sus nervaduras neogoticas, los campos de lavanda y cactáceas gigantes, las muñecas elaboradas por expertas manos artesanas y los recorridos por las antiguas minas en bicicleta. Un pueblo tranquilo que un día llegó a tener más de 80 mil habitantes, y que hoy es dueño de un silencio y una paz que también ha sabido insertarse en la modernidad con spas, galerías y nuevos hoteles boutique, tras los pasos de la cercana San Miguel de Allende.

Comonfort

No hace mucho que Comonfort fue nombrado oficialmente Pueblo Mágico, pero su reconocimiento es muy merecido, particularmente por todas esas manos de artesanos de ayer y hoy que trabajan los materiales del lugar como la piedra y el oro. No hay que perderse la Parroquia de San Francisco de Asís, donde se encuentran 5 impresionantes retablos de oro para después tomar un tour por los talleres de molcajete (un molino de pesada roca con el que se preparan tradicionalmente salsas y se muelen ungüentos) asombrosos por sus tamaños, formas y tiempo que se dedica a cada pieza. Comonfort es un buen lugar para dejarse llevar por los sabores de la gastronomía de tradición chichimeca. Hay que probar la “tortilla ceremonial” o la “fruta de horno”, como les llaman a los exquisitos panes dulces.

Yuriria

El nombre de este Pueblo Mágico proviene de la palabra purépecha Yuririhapúndaro que significa “Lago de sangre”. Su hermosa laguna artificial es considerada la primera obra hidráulica en América Latina y está situada al lado del monumental Convento de San Pablo, construido por misioneros agustinos en 1559. Dentro se encuentran exhibidas piezas de arte y pinturas de arte sacro, aunque el verdadero tesoro son esas paredes anchísimas del claustro, que hablan del silencio adusto y recogimiento que llevaron los monjes al nuevo mundo. Nadie puede irse de Yuriria sin comer unas deliciosas chimichangas y tomarse un atole de garbanzo o de trigo.

Salvatierra

Uno de los Pueblos Mágicos más impresionantes de Guanajuato se encuentra al sur de estado y se trata de un verdadero pueblo-museo arquitectónico por la variedad de sus hermosos templos, santuarios y puentes. Enclavada en un paisaje de gran verdor, con enorme riqueza natural y excelente ubicación, Salvatierra siempre fue un lugar ideal para asentamientos de distintas culturas prehispánicas. Durante el periodo colonial se convirtió en el centro espiritual por excelencia y fue fundada oficialmente en 1644, cuando distintas órdenes religiosas como las Carmelitas Descalzas, Las Capuchinas y los Franciscanos utilizaron ese pueblo como centro de evangelización del Valle de Huatzindeo. No hay que perderse el Puente de Batanes de casi 180 metros, construido en el siglo XVII. El edificio histórico del Archivo Luis Castillo también es digno de visitarse aunque indudablemente, los techos altísimos del Santuario Diocesano de Nuestra Señora de la Luz son la gran joya de este lugar.

El estado de Guanajuato invita al viajero a descubrir sus rincones secretos llenos de magia, color y espiritualidad, uno de los elementos indivisibles de la identidad mexicana, en donde convergen tradición indígena con española y modernidad en lugares donde la naturaleza se vuelve un bálsamo para los ojos del visitante.

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